Buenas noches a todos, antes que nada, quería decir, que lo que copiaré lo saqué de la página http://www.tusecreto.com.ar/ , son secretos anónimos, y sinceramente, lo que leí, es impactante.
Nunca pensé que una persona diría eso, en caso de que fuese mentira, la hizo re bien, y me la re creí.
Tomensé 5 mins para leerlo.
En fin, acá les va.
Publicado por un hombre de 44 años, el día 26/02/2006 a las 12:11 horas. Secreto nro 4084.
Hola a todos. Ante todo perdón. ¿Se acuerdan del "Loco de la ruta"? ¿Ese asesino que mataba prostitutas en la ruta? me dirán. Ese mismo. Les voy a contar que me pesa en el alma, pero no puedo confesar esto, pues el amor a mi familia me puede más que la más turbia de las conciencias polutas que una atrocidad de este tipo puede generar. El secreto es, buenos argentinos, que el "Loco de la ruta" no existe. No es que las pobres meretrices no hayan muerto asesinadas de ese modo, sino que quien las mató no era ningún loco (no en el sentido usual de la palabra)sino un grupo de policías guiados por un comisario, los cuales son ,aún hoy, regentes de un famoso prostíubulo en esa misma ruta. La cosa es que si una chica no aceptaba trabajar bajo el ala de ellos, la mataban para dar ejemplo. Si señores, un supermercado colosal y siniestro en el cual se pusieron a buscar culpables en Ted Bundys argentinos, los cuales fueron un fantasma, un invento. Se preguntarán cómo sé todo esto. Yo era uno de esos policías, a menos en parte. Me dijeron si quería ir con ellos para dar batida a las putas y meter en cana unas cuantas que anduvieran ofertando sexo callejero para que no se nos fueran de las manos(pues en realidad las dejamos actuar). Llegamos a lugar apartado y cuando encontramos a uno de esos pobres angelitos sentí un caño en las costillas y sentí que el comisario me decía:-Callate y juná. Ví cómo la invitaron a subir con 200 pesos (un guital para ella) al patrullero. Si no hubiera sido por la pistola les hubiera dicho:-Muchachos, soy casado, no entro. Pero cuando miro al comisario vi una mirada que espero no ver nunca más. Cuando arrancamos, por el espejito pude ver como la mina le hacía sexo oral a mi compañero. Fuimos a un lugar oscurito y le dijeron a la chica:- Bajá que vamos al árbol de ahi. La bajan entre dos, la chica tan feliz por la guita y por la cocaína que le dieron los agentes del asiento de atrás que no podía creer lo que veía. Me dice el comisario, lo que vas a ver te va a hacer de nosotros. Alguien se entera y sos boleta. Se tocó la cintura en el lugar de la pistola y me dijo:-Te conviene que bajés. Lo obedecí cagado en las patas y vi lo que le hacían y oí como gritaba. No lo pienso repetir ni acá, ustedes pueden averiguarlo en los diarios. Me duele recordarlo. La cosa es que la pibita, muerta de ese modo brutal, golpeada y otras cosas, estaba semidesnuda y me pasan un cuchillo y me dicen: -Tomá, hacelo. Escribile "puta" en el lomo... Lo hice señores, lo hice. Fue por miedo, por cagazo. Necesitaban un hombre más y tuve que entrar porque tenía miedo por mi familia. Mi mujer y los pibes, nada más y nada menos. Todavia estoy arrepentido. Si esto lo cuento es porque me estoy muriendo y cuando le conté la verdad a mi señora no quiso entender razones (tampoco soy quien para decir que ella no tuvo toda la razón), se llevo a los pibes y no se donde esta, con otro en camino. Yo tengo cancer y me chupa tres huevos si me matan. Adios comisario, espero que se enteren todos. Un beso país. Mil perdones angelitos. Espero que los familiares encuentren en esto una explicación.
Buscando en google. Econtré lo siguiente.
En una causa iniciada en noviembre de 2001, en la que se investiga la desaparición y asesinato de tres prostitutas marplatenses, el juez citó a prestar declaración como imputado a uno de los ocho policías detenidos, al cual le adjudicarían una intervención directa en dos de los crímenes. La medida, adoptada por el juez Pedro Hooft, es un avance en la causa y en la calificación del hecho que se le imputa al suboficial Alberto Adrián Iturburu, quien hasta ahora estaba acusado, al igual que el resto de los policías detenidos, por los delitos de “asociación ilícita”, como organizadores de una red de prostitución, y “extorsión”, dado que les pedían coimas a cambio de “protección”, a las propias chicas a las que explotaban. En su momento, el fenómeno de la desaparición y los asesinatos de una larga lista de prostitutas fue asociado, por la policía, con la existencia de un supuesto asesino serial denominado “el loco de la ruta”. Hooft investiga la desaparición de Ana María Nores, en julio de 1997; de Silvana Caraballo, en octubre del mismo año, y de Verónica Chávez, en enero de 1998. Al pedir la indagatoria, el juez dice que Iturburu tenía “una relación muy estrecha” con Caraballo y Chávez. Insiste en el manejo del negocio de la prostitución por parte de los policías –hay doce imputados, ocho de los cuales siguen detenidos– y precisa que “algunas de las mujeres en situación de prostitución, particularmente vulnerables (...) pasaron a ser consideradas no ya ‘chicas de la calle’, sino ‘chicas de la Unidad Regional’” a la que pertenecían los imputados. El juez concluye que en los casos de Caraballo y Chávez “sin perjuicio de lo que pueda decirse en un futuro” sobre Nores, se ha reunido “semiplena prueba, primero, respecto de la privación ilegal de la libertad de éstas, y segundo (sobre) su posterior homicidio”. Está probado que las chicas “fueron secuestradas”, aunque “no se ha logrado establecer con certeza cuál ha sido el móvil en la privación ilegal de la libertad”. De lo que sí está convencido el juez es que fue resultado “de las actividades de la mencionada asociación ilícita, integrada mayoritariamente por policías en actividad y con tareas asignadas referidas a la prostitución, con epicentro en la llamada zona roja del barrio La Perla”. El secuestro de Caraballo ocurrió el 20 de octubre de 1997, cuando ella se hallaba “preparando la cena para su pequeña hija, de 6 años (hoy tiene cerca de 13), en su departamento de 9 de Julio al 2300”. Sonó el portero eléctrico y ella bajó hasta la puerta de acceso, donde se encontró con una persona que “mediante coacción, violencia o engaño la privó de la libertad y la llevó a otro lugar no individualizado totalmente”. Se estima que era “un integrante de la organización delictiva” que “debía ser necesariamente de su conocimiento directo y que eventualmente ejercía ‘poder’ y ‘autoridad’ sobre ella, en razón de su situación de subordinación”. Otro punto clave es que “Caraballo, alrededor de la medianoche de su secuestro, se encontraba en una situación de emergencia en cuanto a su salud y eventualmente su vida”. Eso se acredita por la existencia de “al menos dos llamadas telefónicas efectuadas desde el celular de la propia víctima” a la empresa de emergencias médicas Cardio y otra a un médico que la conocía personalmente. A Chávez la secuestraron en la calle el 14 de enero de 1998. Lo hizo “una persona de esa organización y que ella conocía”. El nuevo secuestro se debió a “su conocimiento, en razón de su actividad, sobre el funcionamiento de la organización”. Chávez tenía mucho miedo y dijo a otros testigos que Caraballo había desaparecido “a causa de un ‘trabajo mal hecho’ y ‘por estúpida’”. La propia Chávez había anticipado que ella misma podía seguir el mismo camino. Ahora, el suboficial Iturburu quedó en el centro de la acusación por los dos casos.
Fuente: Pagina12
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